10/22/2008

Tu Decisión Determina tu Destino

Siempre he tenido dificultad con mi sentido de orientación cuando viajo de un lugar a otro. Por lo tanto me compre un sistema de navegación en mi carro para ayudarme cuando viajo. Este instrumento me dice por donde debo de ir, donde necesito doblar, cuantas millas me quedan y la hora en que se anticipa voy a llegar a mi destino. Mi experiencia con este sistema es que trabaja el 95 por ciento de las veces. Sin embargo, hace unos meses me encontré que al llegar a una bifurcación la voz femenina me indicó que tenía que seguir derecho pero yo pensé que tenía que ir hacia la derecha. En un momento hice la decisión de girar a la derecha y hacerle ver al sistema que esta vez yo había tomado la decisión correcta. Unos pocos minutos más tarde reconocí que yo iba por un camino que me llevaría a un lugar lejos de mi destino. Inmediatamente cambie mi dirección y regrese al camino indicado y finalmente pude llegar a mi destino sin más problemas.
En el camino de la vida nos enfrentamos con un sinnúmero de decisiones. Algunas de estas son de poca importancia como la que relato aquí. Sin embargo, la decisión de aceptar a Cristo es una que determinara tu eterno destino. En Mateo 7:13-29 encontramos que existen solo dos caminos.
Primero, el camino de escoger entre la puerta estrecha o amplia (Mateo 7:13-14). Lo importante de estos dos caminos no es lo estrecho o amplio. Lo importante es a donde nos lleva cada uno de estos caminos. Muchos buscan aquello que es fácil en la vida. En el camino amplio podemos llevar más cosas (tal vez refiriéndose a cosas materiales) que en el camino estrecho.
Segundo, el camino de escoger entre el fruto bueno o malo (Mateo 7:15-20). Aquí vemos que muchos más profesan a Cristo que lo siguen. Muchos se esconden detrás de decir “soy cristiano” sin vivir vidas dedicadas a Dios. Aquí se habla de tener una vida que respalda tus palabras.
Tercero, el que edifica con sabiduría o el que edifica como insensato (Mateo 7: 24-29). Esta parábola nos enseña la necesidad de establecer un fundamento (cimiento) solido que combina un compromiso real con una obediencia a Dios que persevera.
Cuarto, el resultado (Mateo 7:21-23). Estos versos presentan la gran diferencia que existe entre el decir y el hacer. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7:21).”
En tiempos de crisis es cuando podemos observar si nuestra dedicación al Señor es autentica o es una falsedad. Recuerda que toda decisión que tú hagas hoy determinara tu destino. ¿Por qué puertas estas viajando?

1 comentarios:

Tony dijo...

Recientemente leí un artículo acerca de nuestra agilidad, habilidad, derecho o facilidad de escoger el camino en que viajamos. Este artículo explicaba la necesidad de tener un estándar. El punto del autor es que el estándar, al igual que su sistema de navegación, nos puede ayudar a no estar perdidos. Yo puedo enumerar tres maneras en que nos ayuda: primero nos ayuda a reconocer cuando hemos escogido el camino equivocado, segundo nos ayuda a regresar al camino correcto y tercero nos ayuda a permanecer en el camino correcto. La Biblia es este estándar para que los cristianos avancemos en el camino de nuestro salvador.

La respuesta a la pregunta " ¿Por qué puertas estas viajando? (Mateo 7:13-14)" dependerá de haber recibido a Cristo como nuestro redentor (Romanos 10:8-10), confesando nuestros pecados y dándole control de nuestra vida. Podemos encontrar fuerzas en la oración y disciplina de leer las escrituras aplicándola cada día siendo transformado por el poder del espíritu santo que vive en nosotros. Nuestra obediencia (Juan 13:21), acto de sacrificio (Romanos 12:1), amor por el prójimo (Romanos 12:10) demostraran en el fruto del espíritu (Gálatas 5:22). Esto es algo que podemos llegar hacer cuando uno esta dispuesto a tomar su cruz y seguir a Cristo (Mateo 16:24). Esto es algo que si podemos lograr con humildad, dándole todo control de nuestras vidas y dependiendo solo en El Señor. El honra nuestra entrega total dándonos sus fuerzas, autoridad y poder para administrar en la vida de los que todavía no lo conocen y ayudando a todo creyente a crecer en su fe. Esto es algo que como sus apóstoles y pablo (Lucas 9:1; 10:19; Lucas 24:49; Hechos 1:8) El Señor nos da cuando recibimos el espíritu santo.

En manera de resumen, nuestra entrada en la puerta del cielo depende de nuestra decisión de lo que hemos con Cristo (Mateo 27:22). ¿Has reconocido que eres un pecador? ¿Lo has recibido como tu salvador? ¿Le has entregado el control de tu vida? (Romanos 10:8-10).