La inseguridad que tenemos a nuestro alrededor aumenta. En el presente estamos en una guerra contra extremistas en Iraq, hemos visto del maremoto en Birmania (Myanmar) y el terremoto en China. El número de personas que han perdido sus vidas en estas recientes tragedias aun sigue aumentando. Estos eventos llena a muchos de dudas y preguntas. Por otro lado, personas que están sirviéndole al Señor en diferentes tipos de ministerios descubren las dificultades que encontramos en el ministerio. Muchos que comenzaron en el ministerio conmigo ya no están en el ministerio. Y, algunos han rechazado y abandonado los caminos del Señor. Uno me dijo años atrás, "Gustavo, no se ni si Dios existe."
Los discípulos pasaron mucho tiempo con Jesús. Y en una ocasión El les dijo a sus discípulos: "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios creed también en mi (Jn. 14:1)." Los discípulos estaban pasando por momentos de dudas. Tomás fue uno de ellos. El pregunto, "Señor, no sabemos a donde vas: ¿Cómo podemos saber el camino? (Jn.14:5)" Después de la resurrección de Jesús el apareció a los discípulos, encerrados por miedo a los judíos, pero Tomás estaba ausente. Los discípulos que vieron a Jesús le contaron a Tomás. Sin embargo, Tomás dijo: "Si yo no veo en sus manos la marca de los clavos, y si no meto mis dedos en la marca de los clavos y si no meto mis manos en su costado, no creeré jamás (Jn. 20:25)." Jesús apareció una semana mas tarde a los discípulos (Tomás estaba con ellos en esta ocasión) y dijo, "¡Paz a vosotros! (Jn. 20:21)" Encuentro muy interesante que en cada ocasión que Jesús envía a sus discípulos encontramos una de tres cosas: paz, poder o la presencia de Jesús. No se puede tener fe a menos que hayas tenido dudas.
Tomás paso por momentos de dudas que le llevaron a un momento de decisión - "Señor mió, y Dios mió! (Jn. 20:28)" El ministerio no es fácil pero si es algo que nos llena de gozo. Y, es precisamente, en los momentos más difíciles cuando necesitamos regresar a aquel día cuando Dios te llamo al ministerio. Si Dios te llamo al ministerio Él te dará también lo que tú necesitas para enfrentarte a las dificultades.
Si te encuentras en medio de la duda, recuerda que es a través de ella que llegas tú a tener una fe sólida en Jesús. Tomás recibió el reconocimiento, tal ves inmerecido, de un discípulo que tubo "dudas." Pero fue Tomas el discípulo que viajó más lejos que los demás. Dios te quiere usar hoy. Deja que los momentos de dudas te permitan ver a un Dios poderoso. Deja que tus momentos de dudas te permitan arraigarte más en la fe en Jesús.
5/23/2008
5/19/2008
La Buena Relacion en el Ministerio
Hace tiempo escuché a alguien decir que "el ministerio serίa algo fácil si no fuera por las personas." Naturalmente no podemos tener un ministerio a menos que sea a través de otras personas. Por tanto, tenemos que aprender a relacionarnos aun con personas y personalidades difíciles. He notado que la mayor parte de los problemas en la iglesia local están atribuidos a la falta de poder tener una buena relación entre el pastor y otros líderes en la iglesia. La idea de muchos líderes que yo conozco es que "el pastor es quien manda." Esta idea no tiene una base bíblica y confunde el liderazgo pastoral con el liderazgo dictatorial. ¿Qué nos enseña la Biblia sobre las relaciones?
Desde las tempranas páginas de la Biblia observamos que Dios creo al hombre para que el hombre tuviera una relación con Dios. "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" Gen.1:26. También vemos que fue Dios quien "lo creo varón y hembra" Gen 1:27. Estos dos versos comunican claramente la idea de la relación de cada persona con Dios y con otras personas. El lado opuesto a relaciones sanas son relaciones tirantes. La Biblia habla de la rotura de compañerismo con Dios a razón del pecado Gen. 3:1-6, la culpabilidad de la primera pareja los lleva a esconderse de Dios Gen. 3:7-8 y la expulsión de la pareja del huerto del Edén Gen. 3:22-24. Pero el hilo pecaminoso se arrastra a través de los siglos y se ve en el celo de Saúl y su intento de matar a David y la actitud del Faraón en su tratamiento de Moisés. Y hoy día se pueden ver estas guerras en nuestras iglesias vestidas en los trapos de la envidia, deseos personales, valores distanciados de la Palabra de Dios y ambiciones personales. Cierto esta que cuando abandonamos el manantial de las aguas frescas celestiales para buscar de aguas, aunque sean muy transparente, infectadas por las inmundicias del mundo solo encontraremos relaciones que quedan corto a lo que Dios intento para Su iglesia. En resumen, nuestra relación vertical influye el tipo de relación que tendremos con otros en el ministerio.
Desde las tempranas páginas de la Biblia observamos que Dios creo al hombre para que el hombre tuviera una relación con Dios. "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza" Gen.1:26. También vemos que fue Dios quien "lo creo varón y hembra" Gen 1:27. Estos dos versos comunican claramente la idea de la relación de cada persona con Dios y con otras personas. El lado opuesto a relaciones sanas son relaciones tirantes. La Biblia habla de la rotura de compañerismo con Dios a razón del pecado Gen. 3:1-6, la culpabilidad de la primera pareja los lleva a esconderse de Dios Gen. 3:7-8 y la expulsión de la pareja del huerto del Edén Gen. 3:22-24. Pero el hilo pecaminoso se arrastra a través de los siglos y se ve en el celo de Saúl y su intento de matar a David y la actitud del Faraón en su tratamiento de Moisés. Y hoy día se pueden ver estas guerras en nuestras iglesias vestidas en los trapos de la envidia, deseos personales, valores distanciados de la Palabra de Dios y ambiciones personales. Cierto esta que cuando abandonamos el manantial de las aguas frescas celestiales para buscar de aguas, aunque sean muy transparente, infectadas por las inmundicias del mundo solo encontraremos relaciones que quedan corto a lo que Dios intento para Su iglesia. En resumen, nuestra relación vertical influye el tipo de relación que tendremos con otros en el ministerio.
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