
En mis años en el ministerio he visto tristemente la destrucción de muchos hogares donde el pastor le dio mayor prioridad al ministerio que a su familia. Hijos que abandonan los caminos del Señor y tienen rencor contra la iglesia por la manera que han tratado al padre. Esposas que se sienten abandonadas y matrimonios quebrantados. ¿De que vale tener un ministerio fructífero y perder la familia? El pastorado (también el comenzar nuevas iglesias) es algo que demanda mucho del pastor. Mientras mas pequeña la iglesia mayor la presión del pastor. Las personas, por lo menos en Norte América, viven bajo la presión de tener éxito en todo lo que hacen. El fracaso es algo que debemos rechazar. Tres sugerencias importantes: Primero, dedica tiempo con tus hijos y tú esposa. No dejes que NADA interrumpa este tiempo solemne. Segundo, dedica tiempo a solas con el Señor. De la profundidad de esta relación mana toda buena relación. Tercero, multiplica líderes que te ayuden a llevar la carga que se te presente en el pastorado. Yo le doy gracias a mi Dios por el respaldo que he recibido de toda mi familia. Diana (foto) ha estado involucrada en ministerios en la iglesia local desde que nos casamos. Matthew (foto), mi hijo de 17 años, es líder del grupo de jóvenes y participa en el grupo de adoración de nuestra iglesia
http://www.pleasantvalley.org/ en Kansas City. Felipe, mi hijo mayor de 21 años, ha estado en el grupo de adoración desde los 13 años. Hermano líder, Dios instituyó la familia antes de la

iglesia. ¡Se me había olvidado "Millie" la perra nuestra!